Mi mirada

La fotografía me ha llevado por lugares que nunca imaginé. Pero, sobre todo, me ha permitido conocer a personas que cambiaron mi forma de mirar el mundo.

Siempre me han interesado las personas y las historias que hay detrás de cada mirada.

A los dieciocho años dejé Galicia para estudiar Historia del Arte y Fotografía en Inglaterra. Aquella decisión cambió mi vida. Allí descubrí que la fotografía no era solo una profesión, sino una forma de observar el mundo.

Aprendí fotografía en la era analógica y esa forma de trabajar sigue acompañándome hoy. Me enseñó a mirar con calma, a esperar el momento adecuado y a entender que las mejores fotografías nacen de la paciencia, la confianza y el tiempo.

Viajar por Asia me enseñó que una fotografía no siempre consiste en buscar el momento. A veces consiste simplemente en detenerse, observar y esperar.

Al terminar mis estudios, el camino me llevó a Asia. Lo que iba a ser una experiencia de unos meses acabó convirtiéndose en años de fotografía documental, proyectos editoriales y viajes. Allí comprendí que las personas siempre serían más importantes que los lugares.

Fue mi vecina durante los años que viví en Bali. Más que fotografiarla, tuve la suerte de conocerla. Con ella entendí que las mejores imágenes nacen cuando existe confianza y dejamos de mirar la cámara para mirar a la persona.

Con el tiempo llegaron colaboraciones con revistas, agencias y proyectos editoriales. Cada viaje, cada historia y cada encuentro fueron construyendo la fotógrafa que soy hoy.

Cada lugar me regaló una historia. Cada persona, una nueva forma de mirar el mundo.

Después de muchos años viviendo fuera, la vida me trajo de vuelta a Galicia. Hoy trabajo principalmente como fotógrafa de retratos y bodas en Santiago de Compostela y alrededores, manteniendo la misma forma de mirar que me ha acompañado desde el principio.

Hoy sigo mirando el mundo con la misma curiosidad. Solo que ahora lo hago de la mano de mi mayor aventura.